La Himnodia Latinoamericana

Hace un mes, una amiga aquí en Nashville que fue bibliotecaria en Welch por más de 30 años, puso una sugerencia en su pared de Facebook.  Hablando de la bendición que son para los hijos de Dios los himnos y otras canciones cristianas, pidió que todo aquel que quisiera pusiera el nombre de alguna canción favorita y que incluyera porqué le gustaba tanto esa canción.  ¡Muchísima gente respondió!  Viendo los nombres de aquellos himnos y leyendo los testimonios fue de mucha bendición y edificación espiritual para mí, y según los comentarios que leí, para muchos más.

Ahora, yo quisiera poner algo en español, pidiendo prestado el concepto de mi amiga.

En mi opinión, en ninguna parte del mundo hay mejor himnodia que en América Latina.

Comenzando con los himnos que llegaron a Centro y Sudamérica de América del Norte y de Europa, las iglesias evangélicas han cantado “En La Cruz,” “Cuando Allá Se Pase Lista,” “Oh Tu Fidelidad,” y “Cuán Grande Es Él,” y mil himnos más, llenando sus cultos con alabanzas al Todopoderoso.  Traducidos del inglés, han enriquecido la vida espiritual y la adoración congregacional del pueblo hispano por más de cien años.“

Autores hispanos como el famoso Alfredo Colom de Guatemala escribieron canciones inolvidables para el pueblo latinoamericano.  “Manos Cariñosas,” “Pero Queda Cristo,” conocido popularmente como “Por la Mañana Yo Dirijo mi Alabanza,” “Canten con Alegría,” y “A La Victoria Jesús Nos Llama.” Colom nació en 1904.  En su juventud era mujeriego, alcohólico y pecador perdido.  Cuando conoció a Cristo, su vida fue transformada.

El himnario “Celebremos Su Gloria” destaca dos famosos músicos, himnólogos de antaño:  Alfredo Colom y Roberto Savage.  Savage era norteamericano pero durante muchos años de su ministerio sirvió como misionero en Ecuador en la emisora HCJB, y dio a luz a proyectos musicales que incluían la serie “Adelante Juventud, himnos, coritos y cánticos espirituales que guió al pueblo latinoamericano en sus alabanzas al Señor.  Hizo compilaciones de música de varios países y arreglos que eran fáciles de cantar.  El impacto que se sentía por los esfuerzos de estos dos siervos es incalculable.

Otros nombres destacados de otra generación:  Santiago Stevenson, el trovador panameño (A La Casa de Jairo Iba Jesús), Danny Berrios, Stanislao Marino, y Juan Romero (“Visión Pastoral,” o “Eran Cien Ovejas”) entre muchos de las décadas de los 70 y 80.  Más recientemente, Marcos Witt, Juan Adrián Romero, Marcos Barrientos y Marcos Vidal nos han dado nuevas canciones, muchas, y el pueblo sigue alabando al Señor.

Pero los Latinoamericanos también crearon una multitud de coritos y canciones en español.  No he visto ni conocido otro continente u otra cultura que haya producido más música original.  Canciones espirituales, salmos abundan.  (Piensen en “Si Fui Motivo de Dolor,” “”Más Allá del Sol,” “”Alabaré,,” y salmos como el 145, 3:3-4, 25, 92 (“Bueno es alabarte oh Jehová”) La lista es interminable.

Me impresionó mucho cómo la gente respondió al blog de mi amiga en inglés.  Me gustaría invitarles a ustedes que respondan a este blog, indicando su canción, o canciones favoritas, y diciendo por qué le gusta esa canción en particular.  Estoy seguro que será de mucha bendición.

Termino con una canción – una de mis favoritas. No es necesariamente mi favorita absoluta, pero es linda, y la letra expresa grandes verdades.  Muchos de ustedes la conocen – “Día en Día.”

Día en día Cristo está conmigo,
Me consuela en el medio del dolor.
Pues confiando en su poder eterno,
No me afano ni me da temor.
Sobrepuja todo entendimiento
La perfecta luz del Salvador.
En su amor tan grande e infinito
Me dará lo que es mejor.

Día en día Cristo me acompaña
Y me brinda dulce comunión
Todos mis cuidados él los lleva;
A él le entrego mi alma y corazón.
No hay medida del amor supremo
De mi bondadoso y fiel Pastor
Él me suple lo que necesito
Pues el pan de vida es mi Señor.

Oh Señor, áyudame este día
A vivir de tal manera aquí.
Que tu nombre sea glorificado
Pues anhelo honrarte solo a ti.
Con la diestra de tu gran justicia
Me sustentas en la turbación.
Tus promesas son sostén y guía
Siempre en ellas hay consolación.